Regreso al presente
Texto publicado originalmente en el Especial Agencias Interactivas de El Periódico de la Publicidad de febrero de 2011.
Amigos, colegas, compañeros y following/followers de cualquier condición, estamos aquí reunidos para hablar del futuro de los internets, de las novedades que están por venir en el mundo interactivo y en general de qué-pa-sa-rá, qué misterios habrá del marketing online.
Ya sabéis cómo va esto, no? Ahora toca la parte de “Bueno, quién soy yo para hablar de lo que no conocemos, cualquiera que se atreva a adelantarse a los acontecimientos está condenado a equivocarse… blablablá”.
PERO NO ES MI CASO. Yo sí he estado en el futuro como ya habréis adivinado por mi foto. “Pues habla maldito! Qué va a pasar? Qué loca tendencia trastornará el sector y lo pondrá todo patas arriba!?!?” Lo siento, pero no puedo decir nada ya que si lo hiciera rompería el continuo espacio tiempo y podrían pasar cosas terribles como que Café Quijano nunca hubieran llegado a disolverse o qué se yo. Pero más aún, porque creo que no es este el modo en el que buscar las soluciones.
Lo que propongo: dejemos de mirar al futuro. Hablamos de lo que está por llegar pero ni siquiera hemos terminado de usar (a veces ni siquiera empezado) lo que ya existe. Quizá es que nos estamos obsesionando con ser los pioneros.
La cultura de llegar el primero está vacía, es pura apariencia. “Enseñame algo que no haya visto antes” es la frase que nunca dejamos de oír y yo sólo puedo pensar en que nos hemos convertido en María Antonietas (pero la de Coppola, que parece un personaje de Mujeres Ricas) o en los protagonistas de “En la variedad está la diversión” de Un Pingüino en mi Ascensor.
Te lo confesare, aunque es posible que te asombres
después de las mujeres quise probar a los hombres
(…)
Pronto me cansé de tantos seres racionales
y me dio por emprenderla con los animales
con el perro del vecino cayó el primer revolcón
luego el gato de la abuela cuatro truchas y un gorrión.
Bueno, esto más que un ejemplo parece una versión desviada de una fábula de Esopo pero creo que la intención se pilla: esta ansiedad nunca acaba.
Hay un punto de lógica en esta fiebre, en la búsqueda de la fórmula resultona/modernosa/novedosa. Todos recordamos el teaser del cuponazo, Amo a Laura, el Referendum Plus o Sacrifice Your Friends. Estas piezas, cada una en lo suyo, fueron revolucionarias por el modo en el que exploraron caminos que estaban aún por desembalar y que, por el simple hecho de llegar antes se convertían en el GPS oficial de la creatividad hasta que unos cuantos más pisaban sobre sus huellas. El problema es que lo excitante era sucedido por débiles imitaciones y en cuestión de meses o semanas todo se volvía un coñazo insufrible.
No nos engañemos. Si las piezas de las que hablé antes se han quedado con nosotros no es porque hayan sido pioneras sino porque, permitidme que me aclare la voz en este punto, ERAN (son) IDEAS COJONUDAS.
No todos somos start-ups, no todos tenemos necesariamente que reinventarnos cada mes y medio (todavía hay matices entre la esquizofrenia y la frescura). Para los que estéis leyendo esto y pertenezcáis a la Industria de Devanamiento de Sesos en cualquiera de sus formatos, propongo una cosa:
¿Y si en vez de apresurarnos por ser los primeros nos preocupamos por ser los mejores?


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